sábado, 10 de abril de 2010

El futuro del aprendizaje en línea

Leyendo el material publicado por Downes, me invade un sentimiento de preocupación y nostalgia. Nostalgia, porque me recuerda cuando lograba conectarme a Internet hace diez años para buscar algún articulo o trabajo de investigación y así realizar luego alguna tarea. A la velocidad de 56 kps, que era muy rápido, lograba obtener información y aplicaciones a los que muy pocos podían acceder. Pero a esa misma velocidad dejé un deuda grande con la línea telefónica que no pude pagar en su momento. Diez años después, como dice Downes, las cosas han cambiado, y e acceso a Internet es posible obtenerlo casi gratis y sin mucho esfuerzo. Pero el sentimiento de preocupación que me invade es ver en el campo de la educación,  la poca productividad y aplicación de la tecnología. En latinoamericana la inversión tecnológica en las escuelas y demás instituciones educativas, se hace en forma muy lenta en comparación con otras áreas. Y por lo leído, no es un mal único de nuestros países latinoamericanos.

Pero parece que las cosas ha comenzado a cambiar desde hace poco tiempo. La virtualización ha logrado demostrar que se puede invertir en los procesos de formación con poco o moderado dinero y obtener grandes resultados. En Colombia, Brasil, Venezuela, y muchos otros países latinoamericanos se ha incursionando en la Educación a Distancia (EaD) usando la tecnología como apoyo a los procesos educativos. Se tiene menos inversión en un espacio físico, en mantenimiento, y en personal. Y es posible contar con la formación en línea las 24 horas del día. Solo se necesita tiempo y dedicación, y para muchos de nosotros, preparación (o alfabetización tecnológica).

He allí donde se encuentra el meollo del problema. En nosotros, las personas que tenemos la responsabilidad de cambiar. La virtualización del aprendizaje no involucra que las tareas sean más fáciles. Ni tampoco que el trabajo del facilitador o docente será cómodo. Inicialmente tendrá un costo, y muchos teóricos indican que se requieren incluso mayor preparación en comparación con un docente en la modalidad tradicional. Hay mucho trabajo aun por hacer.

Para culminar, diría que la tecnología logra desarrollarse en forma exponencial, llegando a umbrales inmaginables (¿Web 4.0?), pero hasta ahora no hemos logrado aprovechar su potencial en el campo educativo, sino logramos apoderarnos de ella, y comprender que primero necesitamos aprender de ella, para luego lograr que otros aprendan a través de ella.

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